Quemar después de ver
Una película para ver y entretenerse al estilo de After hours (en español, ¡Jo, qué noche!) en el que las vidas se entrecruzan por casualidad. El resultado es un pastiche del que ninguno sabe cómo salir.
Un trocito de tiempo y espacio de cinco o seis personajes tan estereotipados en sus roles como no queremos admitir en la vida real.
El rodaje de los Coen siempre tan amante de los lugares comunes. Han conseguido lo que hizo Tarantino en kill Bill: que me ría cuando todo está lleno de sangre.
Los Coen no han pretendido hacer una gran película profunda y oscarizable, sino una peli para pasar el rato, un buen rato. El verdadero secreto de esta película es verla con gente con buen humor.
A mí me tocó, en el cine, cerca de la persona con la risa más contagiosa que había escuchado en mucho tiempo. Por ello debo admitir que mi juicio ha sido condicionado por todas esas carcajadas que tenía al lado. Pero yo soy yo y mis circunstancias (única frase en la que estoy de acuerdo con el elitista Gasset).

